El impulso a las industrias y a las vías de comunicación tuvo como consecuencia el surgimiento de una clase obrera que comenzó a unirse para formar sindicatos. Estas agrupaciones obreras crecieron durante las primeras décadas del siglo XX y se constituyeron en grupos con una fuerza política significativa.
En 1918 se sucedieron las primeras grandes huelgas en nuestro país. Los trabajadores portuarios de Barranquilla, Cartagena y Santa Marta se declararon en huelga debido a los bajos salarios. Los huelguistas de Barranquilla obtuvieron un reajuste del 50% y este logro constituyó un estímulo para la extensión del movimiento a otras regiones del país.
La utilización de la huelga, como medio para conseguir reivindicaciones, demuestra que estos grupos estaban influenciados por el sindicalismo europeo. En un comienzo, las huelgas solo favorecieron a los obreros calificados, por ejemplo a los trabajadores portuarios y a ferrocarrileros, debido a que esta era mano obra especializada y capacitada, lo cual impedía que fueran despedidos masivamente ya que no podían ser sustituidos fácilmente.
Las huelgas de la costa Atlántica tienen importancia puesto que fueron los primeros pasos hacia la organización obrera y hacia la defensa de sus derechos. Aunque el orden fue restablecido rápidamente, sus repercusiones se dejaron sentir en otras regiones del país. A lo largo de los años 1918 y 1919 se multiplicaron los sindicatos. En 1919, se realizó en Bogotá el primer congreso obrero que adhirió a las ideas socialistas. Los trabajadores consiguieron que se les reconociera el derecho a la huelga y se lanzó la plataforma del partido socialista colombiano.
Durante los años 20 los movimientos obreros se extendieron rápidamente y con ellos los grupos de orientación socialista que dieron origen al partido socialista revolucionario. Al finalizar la década se sucedieron tres grandes huelgas, dos de ellas contra la Tropical Oil Company y otra contra la United Fruit Company, ambas de propiedad norteamericana. Los motivos de las huelgas fueron los bajos salarios y las pésimas condiciones en que se encontraban los trabajadores colombianos en dichas empresas.
Las huelgas fueron espontáneas y no estuvieron dirigidas por sindicatos establecidos pero contaron con la dirección de líderes que militaban en el partido socialista revolucionario: Raúl Mahecha, María Cano, Ignacio Torres Giraldo, entre otros. Los movimientos contra la Tropical Oil Company se presentaron en 1924 y 1927 sucesivamente y a pesar de su beligerancia los trabajadores no obtuvieron resultados positivos, lo cual contribuyó a desprestigiar los gobiernos conservadores ya que estos se opusieron a las huelgas y respaldaron a la compañía petrolera.
En 1928, estalló la huelga de las bananeras. La United Fruit Company explotaba, desde los comienzos del siglo, una concesión de tierras en la Costa Atlántica para el cultivo del banano.
Desde 1918, los trabajadores habían presentado un pliego de peticiones y se les había negado rotundamente cualquier reivindicación. Ese mismo pliego, con algunas modificaciones, fue presentado 10 años más tarde y la Compañía nuevamente se negó a aceptar¬lo. Por tanto creció la beligerancia del movimiento y los trabajadores planearon la huelga. Esta se inició en octubre de 1928 cuando 30,000 trabajadores de la zona bananera abandonaron sus labores y bloquearon el ferrocarril. Los huelguistas exigieron que se les reconociera como empleados de la Compañía puesto que esta reclutaba a los obreros por medio de contratistas que, a su vez, trabajaban para ella. También pidieron reajustes salariales y mejores condiciones de vida así como la supresión del almacén que monopolizaba el comercio de la región.
Las negociaciones entre la compañía y los trabajadores colombianos se hicieron imposibles y el gobierno tuvo que intervenir pero, nuevamente, le negó el respaldo a los huelguistas. En noviembre intervino el ejército y encarceló a 400 obreros a pesar de que el movimiento estaba dentro de la ley.
El mismo mes el gobierno declaró el estado de sitio y el ejército pretendió dominar la situación. Durante una manifestación que se desarrollaba en Ciénaga las tropas dispararon contra las gentes reunidas en la plaza, ocasionando la muerte de muchas personas. Según parece, 100 personas perecieron y muchas quedaron heridas.
La huelga se reprimió con sangre y sus dirigentes fueron condenados a prisión. El país entero reaccionó ante la masacre. Jorge Eliécer Gaitán, quien se constituyó posteriormente en líder popular, viajó a la zona bananera donde recogió información sobre el desarrollo de la huelga y sobre la forma como había sido dominada. En 1929 planteó un debate en el Congreso y acusó al gobierno por su procedimiento contra los trabajadores. Este debate lo colocó en primer lugar dentro del ámbito político nacional.
Tomado con fines de enseñanza:
MORA, Carlos Alberto et al. HISTORIA DE COLOMBIA. Bogotá : Norma, 1977. 270 P.
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