jueves, noviembre 13

MASACRE DE LAS BANANERAS


Con los últimos rayos del siglo XIX la United Fruit Company se estableció en la región caribeña colombiana. Aunque no llegó a tener tanto poder como en los países centroamericanos, se le dieron prerrogativas que no tenía otra empresa extranjera. El gobierno permitió que los trabajadores recibieran menos paga que los del Istmo o Jamaica, cerrando los ojos ante las condiciones de semiesclavitud que la empresa impuso durante muchos años.
Para 1928 trabajaban en las plantaciones de la «United» cerca de 25.000 personas, cuyas jornadas rara vez bajaban de 12 horas. Salario en dinero no recibían: se entregaban bonos tan solo utilizables en las tiendas de la empresa, cuyos productos venían desde Estados Unidos en los barcos que habían llevado el banano. Existía un sistema de contratistas intermediarios como único vínculo laboral, y así la frutera se desatendía de las obligaciones básicas con los trabajadores. Esta situación llevó a que se le presentara un pliego de peticiones, sin ser la primera vez que sucedía.
Como en las otras ocasiones, el pliego fue ignorado no sólo por la empresa sino por el gobierno, mientras la jerarquía eclesial y la prensa de ambos partidos catalogaban al movimiento como «subversivo». Se llegó hasta a decir que en la zona existían agentes llegados desde Moscú para preparar una insurrección.
A mediados de 1927 el ministro de Guerra, un civil llamado Ignacio Rengifo, principal inspirador de la «Ley Heroica», había dicho:
"La ola impetuosa y demoledora de las ideas revolucionarias y disolventes de la Rusia del Soviet [...] ha venido a golpear a las playas colombianas amenazando destrucción y ruina y regando la semilla fatídica del comunismo [...] Al amparo del ambiente de amplia libertad que se respira en el territorio colombiano no pocos nacionales y extranjeros por su propia cuenta o en calidad de agentes asalariados del gobierno soviético hacen por doquier activa y constante propaganda comunista [...]".
Ante la intransigencia y el encarcelamiento de 400 trabajadores, se decretó la huelga el 11 de noviembre de 1928, encontrando amplia solidaridad en las regiones vecinas. La consigna era: «Por el obrero y por Colombia». La respuesta del presidente Miguel Abadía Méndez (1926, 1930) fue encargar al general Carlos Cortés de acabar con la «cuadrilla de malhechores», bajo lo estipulado por la «Ley Heroica». El centro de mando militar se ubicó en las dependencias de la compañía, donde la oficialidad tenía a disposición licores, cigarrillos, un salario, y la posibilidad de realizar grandes bacanales con las prostitutas «recogidas» en la región.
El 5 de diciembre fueron convocados los huelguistas a la población de Ciénaga con el pretexto de recibir al gobernador, quien supuestamente iba a participar en la negociación. Pero en la madrugada del 6 el general Cortés, completamente borracho, leyó el decreto sobre perturbación de orden público frente a la multitud que se encontraba durmiendo en la plaza. Al finalizar, mientras algunos huelguistas gritaban « ¡Viva Colombia!», «¡Viva el ejército!», y se negaban a desalojar la plaza, ordenó a la tropa disparar las ametralladoras emplazadas sobre los techos7.
Los que no murieron instantáneamente fueron rematados a bayoneta, o se les enterró vivos en fosas comunes. En los trenes de la empresa se embarcaron centenares de cadáveres y llevados hasta el mar, donde se echaron como al banano de mala calidad.
Se decretó la persecución para todos aquellos que quedaron vivos, sin diferenciar si trabajaban o no para la «United», tal como exigió el general: accionar contra «los revoltosos, incendiarios y asesinos que pululan en la actualidad en la zona de las bananeras»8. Otros cientos fueron brutalmente golpeados y encarcelados, mientras a los líderes se les juzgaba rápidamente en tribunales militares.
La matanza duró varios días, hasta qué la noticia se expandió por el país a pesar de la censura de prensa instaurada, y se empezaron las movilizaciones de protesta. Para la <<United>> y el gobierno las cosas seguían como si nada hubiera pasado, hasta el punto que el general Cortés firmó por los obreros un «arreglo laboral».
Algunos trabajadores se organizaron en especie de guerrilla y quemaron plantaciones, sabotearon el servicio telegráfico, eléctrico y cortaron las carrileras de la empresa. La zona estuvo militarizada casi un año.
El 16 de enero de 1929, el diplomático estadounidense Jefferson Caffery reportó al Departamento de Estado:
«[...| tengo el honor de informar que el representante de la United Fruit Company en Bogotá, me dijo ayer que el número de huelguistas muertos por las fuerzas militares colombianas pasa de un mil [...]».

Un abogado nacido en un hogar humilde, el parlamentario liberal Jorge Eliécer Gaitán Ayala, en una enardecida denuncia ante el Congreso, indicó con dedo acusador a la oligarquía como responsable de la masacre. Del clero dijo: «aquellos misioneros de Cristo son fariseos que traicionan su doctrina, descuidan sus deberes para entrar en la palestra de las menesterosas luchas políticas, terrenas e interesadas».

Gaitán constataría que se había aplicado contra los huelguistas, en favor de los intereses estadounidenses, la política del «enemigo interno»: "Para una huelga pacífica, se empleó toda la crueldad inútil y el crimen sin nombre (...) No es que yo niegue que una gran agitación de justicia social recorre de uno a otro extremo del país para todos los espíritus. Ella existe, pero no como fruto del comunismo, sino como razón vital de un pueblo que quiere defenderse contra la casta de los políticos inescrupulosos […] Así proceden las autoridades colombianas cuando se trata en este país de la lucha entre la ambición desmedida de los extranjeros y de la equidad de los reclamos de los colombianos [...]
Naturalmente no hay que pensar que el gobierno ejerció ninguna -presión para que se reconociera la justicia de los obreros. Éstos eran colombianos y la compañía era americana, y dolorosamente lo sabemos que en este país el gobierno tiene para los colombianos la metralla homicida, y una temblorosa rodilla en tierra ante el oro americano."


6Memorías de.¡ Ministerio de Guerra,, Ignacio Rengifo, 1987. Citado en Renán Vega. Cantor, Colombia entre, la Democracia y el Imperio, Bogotá, El Buho, 1989-

7'Ricardo Sánchez, Historia Política de. la Clase Obrera en Colombia, Bogotá, La Rosa Roja, 1982.
8. Ibidem.

Tomado con fines educativos de:CALVO OSPINA, HERANDO. COLOMBIA LABORATORIO DE EMBRUJOS: democracia y terrorismo de Estado.

Movimiento sindical: las huelgas

El impulso a las industrias y a las vías de comunicación tuvo como consecuencia el surgimiento de una clase obrera que comenzó a unirse para formar sindicatos. Estas agrupaciones obreras crecieron durante las primeras décadas del siglo XX y se constituyeron en grupos con una fuerza política significativa.

En 1918 se sucedieron las primeras grandes huelgas en nuestro país. Los trabajadores portuarios de Barranquilla, Cartagena y Santa Marta se declararon en huelga debido a los bajos salarios. Los huelguistas de Barranquilla obtuvieron un reajuste del 50% y este logro constituyó un estímulo para la extensión del movimiento a otras regiones del país.

La utilización de la huelga, como medio para conseguir reivindicaciones, demuestra que estos grupos estaban influenciados por el sindicalismo europeo. En un comienzo, las huelgas solo favorecieron a los obreros calificados, por ejemplo a los trabajadores portuarios y a ferrocarrileros, debido a que esta era mano obra especializada y capacitada, lo cual impedía que fueran despedidos masivamente ya que no podían ser sustituidos fácilmente.

Las huelgas de la costa Atlántica tienen importancia puesto que fueron los primeros pasos hacia la organización obrera y hacia la defensa de sus derechos. Aunque el orden fue restablecido rápidamente, sus repercusiones se dejaron sentir en otras regiones del país. A lo largo de los años 1918 y 1919 se multiplicaron los sindicatos. En 1919, se realizó en Bogotá el primer congreso obrero que adhirió a las ideas socialistas. Los trabajadores consiguieron que se les reconociera el derecho a la huelga y se lanzó la plataforma del partido socialista colombiano.

Durante los años 20 los movimientos obreros se extendieron rápidamente y con ellos los grupos de orientación socialista que dieron origen al partido socialista revolucionario. Al finalizar la década se sucedieron tres grandes huelgas, dos de ellas contra la Tropical Oil Company y otra contra la United Fruit Company, ambas de propiedad norteamericana. Los motivos de las huelgas fueron los bajos salarios y las pésimas condiciones en que se encontraban los trabajadores colombianos en dichas empresas.

Las huelgas fueron espontáneas y no estuvieron dirigidas por sindicatos establecidos pero contaron con la dirección de líderes que militaban en el partido socialista revolucionario: Raúl Mahecha, María Cano, Ignacio Torres Giraldo, entre otros. Los movimientos contra la Tropical Oil Company se presentaron en 1924 y 1927 sucesivamente y a pesar de su beligerancia los trabajadores no obtuvieron resultados positivos, lo cual contribuyó a desprestigiar los gobiernos conservadores ya que estos se opusieron a las huelgas y respaldaron a la compañía petrolera.
En 1928, estalló la huelga de las bananeras. La United Fruit Company explotaba, desde los comienzos del siglo, una concesión de tierras en la Costa Atlántica para el cultivo del banano.

Desde 1918, los trabajadores habían presentado un pliego de peticiones y se les había negado rotundamente cualquier reivindicación. Ese mismo pliego, con algunas modificaciones, fue presentado 10 años más tarde y la Compañía nuevamente se negó a aceptar¬lo. Por tanto creció la beligerancia del movimiento y los trabajadores planearon la huelga. Esta se inició en octubre de 1928 cuando 30,000 trabajadores de la zona bananera abandonaron sus labores y bloquearon el ferrocarril. Los huelguistas exigieron que se les reconociera como empleados de la Compañía puesto que esta reclutaba a los obreros por medio de contratistas que, a su vez, trabajaban para ella. También pidieron reajustes salariales y mejores condiciones de vida así como la supresión del almacén que monopolizaba el comercio de la región.

Las negociaciones entre la compañía y los trabajadores colombianos se hicieron imposibles y el gobierno tuvo que intervenir pero, nuevamente, le negó el respaldo a los huelguistas. En noviembre intervino el ejército y encarceló a 400 obreros a pesar de que el movimiento estaba dentro de la ley.

El mismo mes el gobierno declaró el estado de sitio y el ejército pretendió dominar la situación. Durante una manifestación que se desarrollaba en Ciénaga las tropas dispararon contra las gentes reunidas en la plaza, ocasionando la muerte de muchas personas. Según parece, 100 personas perecieron y muchas quedaron heridas.

La huelga se reprimió con sangre y sus dirigentes fueron condenados a prisión. El país entero reaccionó ante la masacre. Jorge Eliécer Gaitán, quien se constituyó posteriormente en líder popular, viajó a la zona bananera donde recogió información sobre el desarrollo de la huelga y sobre la forma como había sido dominada. En 1929 planteó un debate en el Congreso y acusó al gobierno por su procedimiento contra los trabajadores. Este debate lo colocó en primer lugar dentro del ámbito político nacional.

Tomado con fines de enseñanza:
MORA, Carlos Alberto et al. HISTORIA DE COLOMBIA. Bogotá : Norma, 1977. 270 P.

jueves, septiembre 11

TEXTO 1

TEXTO 2

¿Qué es el VIH?
El VIH o Virus de la Inmunodeficiencia Humana es un
microorganismo que ataca al sistema de defensas del
organismo. Al debilitarlas contra la enfermedad, el VIH hace
que el organismo sea vulnerable a una serie de infecciones
y cánceres, algunas de las cuáles ponen en peligro la vida.
Puede transmitirse de una persona a otra a través de tres
vías: relaciones sexuales sin condón con una persona
infectada, exposición a sangre infectada y de la madre
viviendo con el virus al hijo(a).

Texto 3

.1 DEFINICIÓN DE LA ENFERMEDAD
El Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) es causado por un Retrovirus humano llamado Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) que fue descubierto en el año de 1983. Pertenece a la familia Retroviridae y contiene material genético de tipo ácido ribonucleico (RNA). Este virus destruye lentamente el sistema inmunitario del humano, principalmente los linfocitos ayudadores, los cuales poseen el receptor llamado "CD4" al cual se une el virus, destruyendo estas células y causando un grave daño en las funciones de la inmunidad celular y el control de la inmunidad humoral.
La enfermedad por el VIH causa una deficiencia progresiva del sistema inmunitario de la persona infectada. En su estado más avanzado la enfermedad es conocida con el nombre de SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida) en el que se presentan manifestaciones clínicas del tipo de las infecciones o neoplasias oportunistas secundarias al estado de inmunodeficiencia. En la historia natural de la enfermedad, el período de tiempo entre la infección por el virus y la aparición del SIDA (período de incubación) es de aproximadamente 7 a 11 años, cuando se adquiere por vía sexual; sin embargo, este periodo es muy variable. Una vez aparece el SIDA, el enfermo sobrevive entre uno y tres años, si no recibe el tratamiento antirretroviral (TAR), aunque este período puede ser muy variable.
El único huésped del VIH es el ser humano. Recientemente se ha identificado al chimpancé Pantroglodytes troglodytes como reservorio del VIH-1. El VIH/SIDA puede presentarse en personas de cualquier sexo, edad, raza, nacionalidad, posición socioeconómica o ideología de cualquier país o región del mundo.

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